A fines del mes de enero de 1992 comienzan las visitas casa por casa, acompañados por un cuadro con la imagen de Santa Teresita, que fue traído por el padre Antolín Paredes, desde la parroquia de San Bernardo, Chaco. Los vecinos reciben con agrado a quienes golpeaban la puerta de su casa. Muy pronto, comienzan a comunicarse, conocerse y unirse en oración. En el mes de julio se realiza la primera reunión donde queda formada la primera comisión y, es ahí, donde se comienza a planificar y soñar con un templete donde venerar a la santa.
El grupo constituido comienza a participar en los distintos acontecimientos de la parroquia San Miguel a empaparse del Espíritu Santo que los movía a hablar de cómo y dónde construir ese anhelado templete, sin imaginar que, de a poco les iba pidiendo más y más.
Presentan notas a la Municipalidad solicitando un terreno que creían posible, pero éste se hizo esperar y, cuando llegó, descubrieron que era el lugar para Santa Teresita, su actual y muy buena ubicación: Soberanía Nacional (frente), Santiago del Estero (lateral este) y Vicente Amores (posterior).
Ya tenían un motor que los movilizaba a seguir soñando con un lugar donde reunirse a rezar. Muy pronto, se planta una cruz muy grande donde se juntaban a rezar el Rosario e incluso a celebrar Misas.
Compran ladrillos para comenzar a hacer el templete que imaginaba; pero, un vecino suelta la idea de iniciar un proyecto más amplio, una capilla, y nadie se negó al desafío.
Transcurren dos años y la comunidad breñense reconoce al barrio como Santa Teresita; se realizaba una misa por mes, en el corazón del barrio, donde un integrante de la comisión tenía un kiosco y preparaba el altar en la vereda.
Convocan a renovar la comisión el 17 de junio de 1994; eran muchos los reunidos bajo un mismo anhelo y no nombra a nadie en especial porque les da placer recordar esa unión vecinal para organizar ventas de empanadas o pastelitos, que eran el fuerte de las actividades para recaudar fondos, no eran contratiempos porque ponían una fecha de realización y los ingredientes llegaban a los hogares de las personas encargadas sin necesidad de solicitarlos, por lo que hacer 200 docenas de empanadas o 100 de pastelitos, era un acontecimiento efectivo y muy agradable, en donde jamás faltaba el rezo del Santo Rosario, entre repulgue y repulgue.
Como anécdota: un día mirando y hablando del proyecto, el padre Antolín, les dijo: Ustedes son muy ambiciosos, se están agrandando; ¿qué creen que van a hacer aquí? Porque este plano que tienen es como para una Catedral; cuando caigan en la realidad de dónde se metieron van a abandonar. Pero, como las visitas de él al barrio eran ten frecuentes, que un vecino le dijo: usted siempre dice padre que la paciencia todo lo alcanza y Dios proveerá…
Lentamente, pero con entusiasmo, los trabajos se llevan a cabo y la Capilla tomaba su forma, gracias a la generosidad de la gente que llegaba de todas maneras. Una alegría inmensa fue la llegada de la imagen grande de la Virgen (la actual), que fue restaurada.
Comentan que, al mirar esa imagen y rezar la oración de Santa Teresita, los fortalecía.
Un vecino con oficio de carpintero construyó el altar y sin que se lo soliciten, donó el ambón; y, más tarde, llegó el sagrario, todo de parte de vecinos con actitudes de cooperación y colaboración, poniendo cada uno su granito de arena.
Con el correr del tiempo, sufrieron pérdida de seres queridos y comprometidos con la obra, enfermedades que movilizaban porque se debía ayudar económicamente para solventar gastos por las familias que lo necesitaban.
La vida también está compuesta de cosas lindas, como es el nacimiento de hijos, que fueron varios dentro del grupo de trabajo y todo formaba parte del amor y la unión que Santa Teresita despertaba en la gente.
Los vecinos se sumaban, la catequesis era motivo de congregar a las familias del barrio, que estaban compuestas por matrimonios jóvenes y había muchos niños.
El 26 de septiembre de 1999 se realizó la Bendición de la Capilla, soñada por este puñado de vecinos y la Inauguración y Bendición del Sagrario. En el transcurso de la celebración de la Eucaristía cuatro jóvenes recibieron el ministerio del lectorado, ceremonia que fue presidida por el obispo diocesano, monseñor José Lorenzo Sartori, junto al párroco Antolín Paredes.
La fiesta culminó con un almuerzo, en el viejo templo de la parroquia San Miguel Arcángel, con la participación de la comunidad; como postre hubo una torta que fue donada por una vecina con un decorado especial, el modelo de la capilla Santa Teresita.